Como parte de esa política que rige a los empleados del Servicio Exterior Mexicano, que los obliga a ser casi trashumantes, esto es, a permanecer solo de manera temporal en los lugares a los que son asignados, así llegó Francisco Javier Jacobi Durán a nuestra región.
Ya antes había estado en las ciudades de Austin y Houston, Texas, además en la Cancillería en la ciudad de México
Hace alrededor de 7 años llegó a las oficinas de Presidio Texas en su calidad de Vicecónsul para sumarse al esfuerzo que día con día realiza ese extraordinario equipo que tiene la honrosa misión de ser la representación oficial de nuestro país en Presidio Texas.
Gracias a ese espíritu libre e inquieto que lo caracteriza… Un buen día, Francisco, cruzó la frontera y llegó a nuestra ciudad con la intención de conocerla, de recorrerla, de acercarse a nuestras instituciones, de conocer de primera mano los lugres más representativos de la región
Quizá uno de los lugares que llamó más poderosamente su atención fue nuestro museo y Casa de la Cultura… Sabe, como lo sabemos todos, que una Casa de la Cultura es el espacio natural para que las inquietudes culturales y artísticas de los ciudadanos se expresen a plenitud….
Ahí, en ese lugar tuvo un hermoso sueño, ahí forjó un ambicioso anhelo:
Conformar un grupo cultural en el ámbito de las artes escénicas que diera cabida a niños, a jóvenes y a adultos, que les abriera la posibilidad de dar salida a sus inquietudes, un grupo donde se manifestaran los talentos de nuestra juventud que son tan ricos y llenos de variedad, un grupo, fuente de esparcimiento sano para la sociedad, un grupo de trabajo intenso y de disciplina, como opción frente los embates de la droga y el alcohol que tanto daño hacen a nuestra juventud.
Desde entonces, desde hace cerca de 7 años trabajó con gran tenacidad en ello… Desde entonces se manifestó su férrea voluntad, su disciplina y su entrega para lograrlo… Para ello, utilizó todo su esfuerzo, su tiempo libre, su tiempo de descanso e incluso sus recursos económicos para poner en pie ese proyecto.
La fortuna, el destino, las coincidencias, no sé a qué atribuirlo, le proporcionaron a Jacobi, los aliados que requería… Lo cierto es que de manera natural, coincidimos con él, gentes enamoradas del teatro: Me refiero a gente talentosa como David Rubio, un joven empleado del Consulado que puso a disposición de Teatro Sin Fronteras sus conocimientos técnicos en el campo de la computación, para hacer más fácil el montaje de cualquier obra… A él, a David, debemos el diseño de nuestra página Web, www.teatrosinfronteras.org que nos ha permitido establecer contacto con diversos grupos teatrales no solo nacionales sino de otros países… También coincidió, el Profr. Cornelio Valenzuela quien se ha convertido en nuestro escenógrafo y encargado de la utilería del grupo… ¿Qué no lo podemos pedir a Cornelio que no lo tengamos listo a la hora de la función?… También coincidió el Profr. Maldonado, Joaquín Biberos, Gilberto Rodríguez, Ernesto Hernández, y una servidora, Ana Mary, quienes hemos logrado conformar un sólido equipo al lado de Jacobi.
Empezar cualquier empresa no es algo simple o sencillo. Aterrizar las ideas a la pista de los hechos no es fácil, sin embargo, luego de un intenso trabajo, de conjuntar un elenco, de seleccionar una obra, de agotadores ensayos, de planear los lugres, etc. Etc., se montó la primera obra.
La propaganda de entonces, me refiero al mes de septiembre de 2003, ya daba cuenta del nombre del grupo: Teatro Sin Fronteras.
Esa obra fue “¿Quién anda ahí? Una comedia del escritor mexicano Emilio Carballido.
Fue una puesta en escena modesta. Pero también fue una primera prueba “de fuego” para el grupo.
Se presentó en el Salón Los Arcos y la respuesta del público fue increíble… Hubo una gran asistencia y sobre todo, entusiasmo y muchos de los espectadores insistieron en que un esfuerzo de esa naturaleza debía continuar y consolidarse…
En ¿Quién anda ahí?, participaron jóvenes talentos locales que posteriormente se convertirían en una parte fundamental del grupo:
Maxali Aguirre, Gilberto Rodríguez, Renzo Ávila, Miguel Higuera, y Víctor Gándara fueron los primeros jóvenes en participar como actores, aunque otro grupo no menos importante lo hizo tras bambalinas.
Luego del éxito obtenido con la obra y previendo las fechas navideñas, se proyectó un segundo montaje a través de una pastorela a la que se denominó: Pastorela 2003 y junto con ella, surgió el deseo de organización que permitiera adquirir los elementos más esenciales que debe poseer un grupo: paneles para escenografías, sistema de iluminación, de sonido, de vestuarios, de maquillaje, utilería, etc. etc., pero sobre todo, preservar la integridad del grupo, y afirmar los objetivos y las metas para nuevos proyectos.
"Pastorela 2003", fue auspiciada con recursos tanto del Consulado de México en Presidio Texas como por el Museo de Fort Leaton en Presidio, y aquí, habrá que decirlo con claridad, el Consejo Ciudadano de la Cultura y el Instituto Chihuahuense de la Cultura, ICHICULT, brindaron un gran apoyo que le permitió al grupo adquirir y conservar para futuras puestas en escena una serie de elementos de apoyo.
El elenco fue numeroso y con ello el grado de dificultad mayor para mantener la disciplina y el interés que un espectáculo de esta naturaleza requieren, sin embargo las presentaciones tanto en Presidio como en Ojinaga fueron un éxito.
Pero además, Pastorela 2003, fue el inicio de una secuencia de pastorelas posteriores que pretenden preservar nuestras tradiciones, y que año con año se han presentado con creciente interés y éxito.
Pastorelas, que además de lo colorido de los vestuarios, de la presencia de múltiples actores, la gran mayoría niños, es un espacio a la crítica y a la sátira social. Temas de gran interés local y nacional, como: las elecciones, los sindicatos, los políticos, la seguridad pública, el Seguro Social, la inundación, han sido tratados con gran sentido del humor bajo una mirada mordaz con sabor a crítica social:
Grandes personajes de la vida política y social de México y la región, han desfilado en los escenarios de Teatro Sin Fronteras: Salinas de Gortari, Madrazo, Felipe Calderón, López Obrador, Fox, Elba Ester Gordillo, Beatriz Paredes, Obama, César Carrasco y sus regidores, las gentes de la Comisión del Agua, los partidos políticos, en fin, una serie de personajes que le han dado un intenso sabor crítico al grupo.
También grandes personajes internacionales como Harry Potter, o nacionales como: López Dóriga, Chavelita, Nacasia y Nacaranda y el Vítor, Igor y el Doctor, el Longe Moco, Betty la fea, Armando Hoyos, Brozo, el pájaro Nené, el soldado Rascón Rascón han sido recreados en las pastorelas.
Además de todo ello, se crearon personajes propios que hoy, a la distancia, resultan muy entrañables, como: La Tuza culpable de la inundación, El Maistro Cheve, un albañil ebrio de gran claridad en sus críticas, el Chapocho, un burócrata pegado al poder, Mama candela, una adivina Solovino Ochoa, un personaje de la corrupción local, el Arcángel Gabriel, o el San Pedro gringo, representado por el inolvidable Edward Hollman, recientemente fallecido a quien desde aquí, le enviamos nuestros recuerdos a través de un fuerte aplauso.
Y si bien las Pastorelas 2003 de la cual le siguieron otras cinco más, hasta la más reciente, pastorela 2008, dio oportunidad de explorar la sátira y la critica socia, también francisco Jacobi se preocupó por presentar obras ligeras, de humor blanco, obras cuyo fin último era el de hacer reír, divertir a nuestro público… Tal es el caso de “Así son mis compadres” una comedia donde Jacobi nos mostró no solo su capacidad como director, sino también sus habilidades como escritor… Los actores fueron ¿??:
“Celos del Aire”… Dio oportunidad de que los actores manifestaran su habilidades histrónicas a través del gran sentido del humor de la dirección de Jacobi y de una escenografía de lujo que fue diseñada y realizada por el Profr. Valenzuela.
Después vino un ciclo de obras de Víctor Hugo Rascón Banda: Homicidio Calificado y el Deseo, obras magistrales del genial dramaturgo chihuahuense, recientemente fallecido, cuyos temas de gran actualidad y gran peso escénico, Jacobi supo sacarles el provecho a través de una dirección certera y muy comprometida.
“Cosas de Muchachos” y más recientemente “Sin Luz” son melodramas enfocados a la reflexión no solo de los jóvenes, sino también de los adultos que finalmente tenemos la responsabilidad de lo que a ellos les acontece.
Finalmente, podemos decir que Jacobi, en estos siete años, se ha empeñado en darle a Ojinaga lo que tanto añoramos: Un teatro vivo, un teatro cercano a los gustos y a los requerimientos de los Ojinaguenses.
El teatro es magia… El teatro es juego, el teatro es diversión, es cultura, es un medio de expresión, es una manera de representar al mundo en todo su esplendor, en sus tristezas, en sus alegrías y en sus ilusiones.
Por ello, por toda esa labor realizada por Francisco Jacobi, este día, día de despedida, queremos manifestarle nuestro reconocimiento, nuestra gratitud por los años que aportó a la cultura de nuestra juventud.
¡Muchas gracias, Francisco Jacobi!… ¡Gracias por todo!
Ana Mari Muñiz
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